Entrenamiento Deportivo

viernes, 15 de abril de 2011

Más flexible, mejor corredor

Muchos corredores suelen prescindir del momento de estirar, bien sea por estar cansados después de haber entrenado, por tener prisa, hacer frio, o por estar más pendientes de hablar y contarnos las sensaciones del entrenamiento con los colegas. La realidad es que no solemos dar la importancia que tiene a esta parte del entrenamiento, fundamental, ya que es el momento en el cual tratamos de relajar nuestros fatigados músculos de la sesión que acabamos de terminar. Pero es que, además, es la parte inicial del entrenamiento del día siguiente, puesto que hemos de dejar los músculos en condiciones de, tras el pertinente descanso, poder afrontar la siguiente sesión.

Texto: Jerónimo Bravo.


Creo que es importante, antes de nada, tratar de explicar qué es la flexibilidad, saber qué implica y para qué hemos de trabajarla. La flexibilidad, aunque no está considerada una cualidad física básica por la mayoría de los especialistas del deporte, es de gran importancia para el entrenamiento deportivo ya que es un elemento favorecedor del resto de capacidades físicas, y se define como la capacidad de extensión máxima de un movimiento en una articulación determinada.


También debemos aclarar que los estiramientos son la herramienta que emplearemos para ser más flexibles, por lo que no son aspectos diferentes el hablar de estirar o mejorar la flexibilidad, sino que uno es el medio para lograr el fin que es el otro. Siendo lingüísticamente correctos, la flexibilidad es la cualidad de un musculo para estirarse (elongarse) y estiramiento es la acción que posibilita la elongación. Algunos autores distinguen estos términos de otra forma, denominan flexibilidad cuando se quiere mejorar el rango de movimiento de una articulación y estiramiento lo denominan como los ejercicios encaminados a mantener la flexibilidad.


Existen tres clasificaciones básicas de la flexibilidad:


1. Aquella que se centra en la relación con la especialidad deportiva a desarrollar. En este caso distinguimos flexibilidad general, que es la que trabaja todas las articulaciones importantes del cuerpo, y especifica, en la que el trabajo se centra en articulaciones relacionadas directamente con el deporte.


2. La segunda clasificación se centra en el tipo de elongación muscular, con lo que distinguimos entre flexibilidad estática (mantener una postura durante unos segundos) y dinámica, que suelen ser ejercicios de estiramiento y acortamiento continuado, sin pausa ni mantenimiento de posiciones.


3. Por último, si nos centramos en el tipo de fuerza que provoca la elongación tenemos flexibilidad pasiva, producida por una o varias fuerzas ajenas al individuo (un compañero, una máquina, la gravedad, etc.) y flexibilidad activa, producida por la fuerza que genera el propio individuo por contracciones musculares.


Como en el caso de todas las capacidades físicas, la flexibilidad también tiene una serie de factores que influirán directa o indirectamente en su desarrollo y evolución:


1. Factores internos: la movilidad propia de cada articulación y la elasticidad de los músculos, la fuerza de los músculos agonistas, herencia, sexo, edad y coordinación de los movimientos.


2. Factores externos: el cansancio, la temperatura, el sedentarismo y falta de actividad, incluso la hora del día.


En cuanto a sus efectos, podemos decir que si el trabajo de flexibilidad se realiza con cuidado y dirigido por especialistas nos aportará beneficios como la prevención ante posibles lesiones, mejora de la coordinación y favorecer el desarrollo de las demás cualidades físicas y de la ejecución técnica de los ejercicios. Por el contrario, si se realiza sin ningún tipo de control y de forma inadecuada podrá llegar a producirnos efectos negativos e incluso lesiones a nivel articular y muscular.


Puedes encontrar el artículo completo en el número 36 de Planeta Running

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